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    Sabes lo que vale una hora al día?

    Lo que vale una hora al día

    Por Oscar Schisgall

    Condensado de Contemporary

    Puclicado originalemte en Julio de 1965

    Un hombre muy sabio decía: “La gran línea divisoria entre el éxito y el fracaso se encierra en tres palabras: No tuve tiempo”.

    En medio del frenético ritmo de la vida moderna, nos parece con frecuencia que los días no tuvieran horas suficientes para realizar nuestras aspiraciones, y entonces renunciamos a éstas. El mundo, sin embargo, está lleno de persona que a fuerza de voluntad han encontrado la manera de destinar una hora diaria, por lo menos, a cultivar por sí mismas sus facultades creadoras. Es más: he observado que los individuos con mayor número de ocupaciones suelen ser los que se arreglan para disponer diariamente de una hora para disfrutar de su soledad.

    Grawford Greenewalt, cuando era presidente de la compañía química más grande del mundo, la Du Pont, todos los días destinaba cierto tiempo al estudio de los colibríes y a la fabricación de equipo especial para fotografiarlos. Después escribió un libro, Hummingbirds (El colibrí), calificado por los entendidos como obra clásica de historia natural.

    Hugo Black, que llegó a senador de los Estados Unidos sin haber pasado por una universidad, dejaba a un lado, durante una hora al día, todos sus compromisos, para dedicarse a leer en la Biblioteca del Congreso. Profundizó en muchos campos, como la economía, la historia la filosofía y la poesía, y nunca abandonó aunque la práctica, ni aun en sus días más ocupados como legislador. Posteriormente, cuando se le nombró magistrado de la Corte suprema de los Estados Unidos, era uno de los hombres más eruditos del alto tribunal; y todo un país se ha beneficiado de su vasta ilustración humanística.

    Quien dedique aunque sólo sea una hora al día a algún proyecto para él apasionante, le estará destinado 365 horas al año, o sea el equivalente de más de 45 jornadas completas de trabajo de ocho horas cada una. ¡Esto es como agregar un mes y medio de vida productiva a cada año de nuestra existencia! Y sin embargo, cuando yo hablo de una hora diaria de soledad para el cultivo de las propias facultades, muchos contestan: “Estoy excesivamente ocupado. Trabajo todo el día y llego a casa rendido de cansancio. Necesito pasar unos ratos con los hijos”.

    Reconozco que no es cosa fácil. Se necesita voluntad, primero para darse esa hora y luego para utilizarla sabiamente.

    Un amigo mío, Wilfred Cohen, trabajó cuarenta años hasta llegar a ser uno de los principales fabricantes de ropa del mundo; pero había algo que anhelaba, algo que jamás había podido llevar a cabo en medio de su agitada actividad de industrial.

    -Yo quería pintar –me dijo-. Nunca había estudiado pintura ni tenía razón alguna para suponerme capaz de producir cuadros que valieran la pena. A pesar de todo, resolví dedicar a la pintura una hora todos los días, por grandes que fueran los sacrificios que tuviera que hacer para disponer de esa hora.

    Lo que mi amigo Cohen tuvo que sacrificar fue una parte de su sueño, pues la única manera que tenía para darse una hora de tranquilidad era levantarse antes de las cinco de la mañana y trabajar hasta la hora del desayuno.

    -Eso no me costó trabajo –dice-. Una vez que me decidí a pintar a esa hora, ya no podía dormir, pues la misma ansiedad de poner manos a la obra me despertaba todas las mañanas.

    Convirtió el desván de su casa en estudio y durante muchos años nunca se privó de esa matinal hora dedicada a la pintura. La recompensa ha sido extraordinaria. Sus lienzos se han exhibido en muchos salones y además ha presentado varias exposiciones individuales incluso ha vendido centenares de sus cuadros a precios elevados, y todas las utilidades que le ha producido esta profesión, a la que se aplicó por una hora al día, las ha destinado a un fondo para ayudar a talentosos estudiantes del arte pictórico. “De todo lo que yo he hecho”, me dijo Cohen, “nada me ha proporcionado mayor satisfacción que esa diaria hora de soledad”.

    Si se le ofrece una diaria oportunidad, toda mente humana es capaz de crear ideas. Un griego llamado Nicholas Christofilos, mecánico de ascensores, se interesó en la ciencia moderna. Todos los días, después de trabajo y antes de sentarse a cenar, dedicaba una hora a estudiar textos de física nuclear, y a medida que fue entendiendo más claramente la materia, concibió varias ideas. En 1948 proyectó un acelerador de partículas que le pareció saldría más barato y tendría mayor potencia que los existentes. Lo mandó a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos para que lo probaran. Después de algunas modificaciones, funcionó en forma tan satisfactoria que su aplicación le economizó a los Estados Unidos unos 70 millones de dólares. Christofilos recibió dos premios: uno de 10000 dólares en efectivo y otro que consistió en un empleo en el Laboratorio de Radiación de la Universidad de California.

    La soledad, ha dicho el filósofo y poeta James Rusell Lowell, “es tan necesaria para la imaginación como la compañía es salutífera para el carácter”. Lo importante es que nuestras horas de soledad sean productivas… y así pueden serlo aunque a veces únicamente nos proporcionen un sentimiento de bienestar.

    En los años más difíciles de la guerra, Franklin Roosevelt se aislaba del mundo durante una hora y se encerraba con su colección de sellos de correo. La finada señora Victoria Geaney, que era entonces el ama de llaves oficial de Blair House, donde el presidente se refugiaba a veces con sus sellos, me contó cierta vez que cuando Roosevelt llegaba aparecía demacrado, pálido y fatigado, pero cuando salía, se habría dicho que resplandecía el mundo entero. Esas horas de soledad eran un tónico espiritual para el presidente.

    Nunca somos demasiados viejos para aprovechar esa hora diaria de aislamiento. Conozco a un individuo que a los 78 años empezó a instruirse en el campo de la apreciación musical. “Ya pronto no podré estar  tan activo como ahora”, me dijo, “y cuando tenga que permanecer en una silla, quiero estar preparado para gozar de la música”.

    Estoy  convencido de que la mayoría de las personas que destinan una hora diaria a la soledad se consideran recompensadas por ello, aunque no produzcan nada; por lo menos tienen la oportunidad de analizarse a sí mismas. Desde luego que es mucho más satisfactorio fijarse una meta determinada para esa hora íntima, pues una vez que se adquiere el hábito de trabajar por una aspiración, el horizonte de las realizaciones se dilata sin límites.

    El jefe de una gran fábrica de cosméticos tuvo una gran satisfacción cuando su hijo estudiante aprobó con honores un curso de teología. Con todo, cuando el joven iba a casa, el padre empezó a darse cuenta, con creciente angustia, de que él y su hijo “ya no hablaban el mismo idioma”. Aunque el tema le interesaba, el fabricante jamás había estudiado a fondo la religión. Así pues, empezó a dedicar una hora al día, después del almuerzo, para encerrarse a solas en su oficina a leer libros sobre religión comparada.

    “Al principio”, dice, “mis socios pensaron que me había dado alguna chifladura, pero después se amoldaron a mi programa de trabajo. Mis lecciones de religión comparada me llevaron a estudiar también antropología, sociología y otras materias. En los últimos años me han invitado con frecuencia a dar conferencias en diversos lugares, y creo que éstas y mis escritos algo han contribuido a la tolerancia entre las distintas iglesias. Lo mejor de todo, sin embargo, es que mi hijo se siente orgulloso de mis conocimientos”.

    Quizá no todo el mundo esté de acuerdo con Henry David Thoreau, que dijo: “Nunca he encontrado compañero mejor que la soledad”; pero es lo cierto que una hora diaria que pasemos dedicados a aquello que más deseemos hacer, puede canalizar energías que de otra manera se malgastarían fácilmente. El tiempo así empleado puede dar nueva vida al espíritu. Ensáyelo el lector y comprobará esta verdad.

    60 años Selecciones (Reader’s Digest) – Antología de aniversario. págs. 17 - 20

     

    Comments (1)

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    AdaLwrote:
    Que Onda, muy buena nOta eh la vdd ! como la mayoria que pones,esta de mas decirlO pero esta chidO tu space.SAle ns vms lgO.
    Oct. 23

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